viernes 30 de diciembre de 2011

Esas noches

 
 En esas frias noches en que la calma gobierna, en que las palabras se vuelven susurros y los pensamientos suspiros...
 
En esas noches oscuras  en que yo he dejado de ser la misma y en las que miro tu callada sonrisa dentro de mis hondos pensamientos...
 
En esas solitarias noches de desvelo, cuando el vino rebasa la copa y mis dedos bailan al borde de ella...
 
Es en esas noches es cuando vienen a mí tus palabras covertidas en poesía. Tu risa se convierte en el trino de las aves más encantadoras y te siento ródeandome para darme calor.
 
Casi siento y escucho el palpitar de tu corazón y tu sola imágen desvanece la oscuridad.
 
Casi, sólo casi puedo tenerte a mi lado, mi dulce príncipe encantado y apenas puedo respirar por tu ausencia.
 
¿Cuánto debo esperar? Ha sido poco, pero  ya percibo eternidades.
 
Lentamente, hago lamentaciones transformadas en súplicas, sólo con la intención de ver tu rostro en mi espejo reflejado, sólo con la esperanza de robar el néctar de tus labios.
 
En esas noches cuando tú no estás, es cuando veo tu sombra proyectada tenuemente en la pared frente a mí, mientras la danzante llama de la vela se extingue poco a poco.
 
Y no sé aún por qué te espero o por qué siguen rodando las gotas sobre mis mejillas.
 
Y todavía no entiendo por qué sólo en esas noches, cuando la luz de la luna ya no brilla es cuando tu recuerdo llega a a mis pensamientos.
 
Ahora mismo me pregunto, si en noches como esta tú también te acuerdas de mí, mientras vacías de a poco la copa en tu mano y cantas aquellas melodías que en esas noches de vigilia solíamos tararear tú y yo.
 
Sé que es imposible, pero quisiera saber si escuchas mis ruegos, ya que a veces pienso poder escuchar los tuyos.
 
27/10/2007

miércoles 28 de diciembre de 2011

Entre Cielo e Infierno



Algún día miraré en tu sonrisa marchita al fantasma de la esperanza
Y tú buscarás en mí, la pureza y el éxtasis que tu mundo no alcanza a soñar.

Entonces, soñaré con los ángeles y tú no serás uno de ellos:
Vendrás, jinete presuroso con tu caballo de fuego desde el fondo de la tierra a devorarlos.
Las rosas se marchitarán.
La luna se apagará.
No habrá más viento, ni cantos de alegría...

Podrás ver mis sentimientos...
Llorarás por mí lágrimas de acero
Y las palabras más enternecedoras nacerán de tus labios carmesí.

Negro heraldo del abismo, ¿aún no puedes ver al fondo de mi alma?

Quisiera escuchar tus palabras, aquellas que nunca te has atrevido a decir.
Aquellas que tus ojos reflejan sin que sepas.
Esas palabras que al mirar al firmamento compones, pero al  tratar de explicar ignoras.

Dime al oído que me quieres
Tú no lo notas, pero escucho tus murmullos.

Caballero andante, príncipe oscuro, ¿no ves que soy el ángel que tu pecado purificará?

Escucha con cuidado la canción celestial
Que el firmamento se ha despejado y las aves han vuelto.

No temas, demonio mío ya aquí estoy para sanar tus heridas
Aún creo en el destino, aún anhelo la esperanza, ¿tú también?
Sí, lo veo en tus ojos.
Ése es el brillo de los que en ella creen.

Dejemos a un lado la triste máscara de la agonía
Y demostremos que aún los soldados del maligno pueden tener sueños propios
Que aún los oscuros pueden brillar
Muéstrales, contágialos de la dulzura que en tu alma florece.

Entrégame el néctar de tu dulce boca
Sonrié para alcanzar las estrellas
Y llévame hasta la eternidad.

viernes 9 de diciembre de 2011

Espina

Soy la espina de la rosa que has tomado entre tus manos,
la que hiere, la que punza tus yemas y exhibe tu sangre sin el menor recato.

Soy la gota de veneno en el dulce vino que tus labios han probado,
la ponzoña que en tu boca deja amargura, la que te mata de a poco mientras sueños provoca.

Soy también la mentira que entre inocentes palabras se esconde,
tú me conoces y aún así, pretendes que no existo.

Si supieras que estoy ahí, ¿aún seguirías este impuro corazón?
Si supieras que no soy más que dolor, ¿aún te arriesgarías a tomar esa mano?
Al saber de mí, ¿aún besarás esos labios?

Porque al quitar la máscara, cuando la dulzura se agote, aún estaré ahí,
y no quiero escuchar ningún desolado lamento cuando suceda.


jueves 24 de noviembre de 2011

Ignorancia

¿Cómo decirte que es a ti a quien tanto había esperado?
Que es por ti que los suspiros de mis labios han escapado,
Y que eres tú por quien sonrío...

Y es que no sabes cuánto he añorado el fugaz beso que tus labios no han dado,
Las dulces palabras que tus pensamientos a hilar se han negado,
La mirada extraviada que se dirige con tristeza hacia el horizonte olvidado...

¿Cuándo podrás ver que yo soy quien más te ha buscado?
Quien toda la vida por ti ha esperado,
Y que jamás la esperanza de encontrarte he abandonado...

Y es que no conoces las ánsias que tengo de entregarte aquel beso esquivo que a nadie he otorgado,
La poesía que mis pensamientos tejen con cuidado,
Los ojos que te miran anhelantes cada día
Con la esperanza de que tu mirada se cruce con la mía
Y puedas ver en lo más hondo de mi pecho cuánto es que te quiero.

jueves 6 de octubre de 2011

Bajo el sol

Estoy cansada de seguir tus huellas, de mirar el mismo mundo que tú, que floreces en las sombras.

Ya no quiero caminar más tomándote de la mano. Tus pasos lentos me estorban, entorpeces mi trote. Aún así te niegas a soltarme, aún cuando por capricho te presté mi mano, sólo para saber si eras capaz de seguirme el paso.

Pretendes burlarte, te hice creer que me ganarías la carrera, pero es momento de soltarte y dejarte atrás. Sigue caminando bajo la acojedora sombra, mientras yo seguiré avanzando bajo el radiante sol, que a pesar de las quemaduras, a pesar del cansancio, sólo el camino difícil conduce a la anhelada meta que te rehúsas a perseguir.

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